El 31 de agosto nunca va a ser un día más para el hincha de Vélez. Ese día quedó en la memoria desde 1994 cuando el “Fortín” alcanzaba uno de los logros más importantes de su historia, venciendo por penales al San Pablo en el mítico Morumbi y quedándose de esta manera con la prestigiosa Copa Libertadores de América.
Los 11 que salieron a disputar esa final fueron: Jose luis Felix Chilavert; Flavio Zandona, Hector Almandoz, Roberto Trotta (C), Mauricio Pellegrino, Raúl Cardozo; José Basualdo, Marcelo Gomez, Christian Bassedas; Omar Asad y José Oscar Flores, con la dirección técnica de Carlos Bianchi. Luego ingresó Roberto Pompei por Basualdo y Claudio Husain por Flores.
Esa noche, el escenario era complicado, el rival tenía una gran impronta ya que entraba al campo de juego, nada más ni nada menos, que a buscar su tercer Libertadores consecutiva y estaba convencido de que se iba a llevar por delante al club que por primera vez disputaba una final de estas características. Más complicado era todo cuando pasando la media hora de juego, Muller le daba la ventaja al local que no paraba de atacar y de dominar el encuentro.
Este gran equipo se hizo fuerte pese al asedio de los brasileños y logró aguantar un partido durísimo que luego del tiempo de juego reglamentario tendría una definición épica con varios nombres como protagonistas principales. Primero Trotta como buen capitán se hizo cargo de cruzar el remate para poner el 1 a 0, en la ejecución siguiente Chilavert se ocupaba de frenar el suave remate de Palhinha y al instante le rompía el arco a Zetti para ampliar la ventaja, lo que empezaba a hacer delirar a los hinchas Velezanos. Luego patearon Zandona, Almandoz y por último, el “Tito” Pompei clavaba su disparo en el ángulo, bien lejos de las manos del golero local, y automáticamente se desataba la alegría de un barrio que se adueñaba del título más deseado a nivel continental para luego quedarse con el mundo entero.
Esta fecha queda en el recuerdo por ser la consagración pero fue simplemente el cierre después de haber sobrepasado situaciones como el famoso “Grupo de la muerte” donde Vélez compartió con Boca, Cruzeiro (ambos habían sido campeones) y el difícil Palmeiras. El saldo final de esta etapa dejó a los de Bianchi como primeros con 8 unidades. Luego, las 3 etapas de eliminación directa fueron: Defensor Sporting (Uru), Minerven (Ven) y junior (Col). Esta última recordada por el gran partido que se había hecho en el que se generaron muchísimas situaciones, pero pese a esto se definió agónicamente por penales.
El andar de la “V” en esta competición fue en crecimiento, forjando una gran personalidad, imponiéndose en escenarios impensados y coronando de una gran manera la gesta que se hizo desde el primer partido contra Boca en febrero hasta llegar a lo más alto en agosto frente al San Pablo, lo que le dio la llave para medirse con el poderoso Milán a finales del mismo año y así tocar definitivamente el cielo con las manos.


























