Si a uno le dan a elegir como quiere que juegue su equipo, más de uno elegiría al Vélez que se vio en Liniers ante San Martín de Tucumán.
Después de varios partidos fallidos, el equipo volvió a mostrar la idea que Heinze pretende. Con una defensa bien plantada, con laterales que atacaron lo justo y en el momento adecuado. Dos centrales firmes y seguros a la hora de salir jugando desde el fondo. En el medio, un Gastón Giménez extraordinario, lujoso, concentrado. Fue quien movió los hilos Fortineros desde el medio. Se apreció un gran nivel de Robertone y Nico Domínguez. Quienes estaban siempre predispuestos a tapar los espacios y salir rápido de contra.
Pero lo mejor que tuvo Vélez fue, sin dudas, el tridente ofensivo. Tanto Vargas, Ramis y Bouzat, le dieron al equipo la cuota apropiada de agilidad y despliegue. Marcando diagonales y con el arco entre ceja y ceja, fueron lo más punzante. La defensa rival permaneció estática ante cada arribo velezano. Más haya que el gol fue de Robertone, los tres de arriba inclinaron la cancha para que los tucumanos no tengan referencia de los volantes que llegaban desde atrás.
Los dirigidos por el Gringo, mostraron además del buen funcionamiento, convicción y garra los 90 minutos del encuentro. Pudieron mantener el ritmo a lo largo de todo el tiempo.
Por el lado visitante, no es posible analizar mucho. Escaso juego colectivo, dependireron de los pelotazos hacia Claudio Bieler y de las pelotas paradas.
En cuanto al arbitraje, mal partido de Espinosa. Fallos inentendibles a favor del Santo. Sin criterio a la hora de sancionar.
Vélez mereció terminar con más de 2 goles arriba. Pero hay que ir paso a paso, mantener el funcionamiento será fundamental para que los gritos velezano comienzan a llegar.
@CiaccioEmmanuel
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