Por el capítulo número 10 de la Superliga del Fútbol Argentino, Vélez y Belgrano se veían las caras con un mismo objetivo. Los de Heinze de alejarse más y más y de "pirata", mientras que los de Osella achicar la brecha de 15 unidades. Sin embargo, y para alegría nuestra, se agrandó.
Vélez lo superó a Belgrano de principio a fin. Dominó el partido, tuvo las situaciones de abrir el marcador, pero se enfrentó a un César Rigamonti intratable que tapó todo lo que intentó el local. Vélez fue aún más claro a partir de la expulsión de Gastón Gil Romero, que vio la doble amarilla y debió dejar el campo antes de que culminara el primer tiempo.
Ya en el complemento, "el fortín" continuó acechando, ahora aún más con un hombre demas, pero se encontraba con el "1" pirata. Pablo Dóvalo le anuló un gol a Agustín Bouzat, claro off side, y uno a Luis Abram que le ganó correctamente a Rigamonti, pero el juez interpretó infracción.Ese fragmento del segundo tiempo era todo de Vélez. El gol estaba al caer, pero no se imaginó nadie que sea de esta manera. Braian Cufré, a los 20 minutos, tomó la pelota en el sector izquierdo del ataque de Vélez y metió un misil que la pelota se introdujo en el ángulo zurdo del ex arquero fortinero que nada pudo hacer. Ahí fue delirio, locura, éxtasis. Ganaba Vélez y ya era injusto la parda en el marcador.
Pese a la ventaja y a que la visita no inquietaba, a el equipo de Gabriel Heinze le cuesta cerrar los partidos y los termina padeciendo. A los 41´ingresó Fabián Cubero, sumando sus primeros minutos en el torneo, y salió el lesionado Gastón Díaz. Y fue el "poroto" quien en el último suspiro sacó la pelota casi de adentro cuando estaba el empate cordobés.
El árbitro hizo sonar su silbato y Vélez llegó al quinto puesto de la Superliga, se alejó por 18 puntos de la zona roja del descenso y su gente se fue del Amalfitani soñando con aspirar a algo más, ese algo más que tan bien conocemos.
@KevinTernavasio
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