Sabor a derrota

Vélez se preparó para jugar uno de los partidos más especiales. El estadio colmado, a pesar del día y horario, fiesta por donde uno miraba. El compromiso  que propuso la hinchada, fue el mismo que se vio dentro del verde césped, cual vale aclarar se encontraba impecable.
Con la vuelta de Lautaro Gianetti al equipo titular, el Fortín se propuso jugar un fútbol intenso, rápido y con la pelota siempre al pie. Seguramente pensando un encuentro de ida y vuelta, el Gringo optó por colocar como 9 a Almada, junto con Vargas y Bouzat, para poder cambiar el ritmo de ataque, dado que con lo mojado del terreno, la pelota salía despedida. 
Por el lado de San Lorenzo, el debutante Jorge Almirón, planteó un equipo preparado para la contra. Retrasado en el campo, sin intención de atacar demasiado.
El primer tiempo estuvo colmado de imprecisiones. Ambos se regalaban la pelota. Robertone y Bouzat desaparecieron en casi la totalidad de los 45'.  Sólo ataques aislados de Thiago generaron peligro.
Ya en el segundo acto, Vélez salió a comerse la cancha. Con un tenencia casi absoluta, con balones filtrados a espaldas de los defensas Cuervos, remates de media distancia y pelota parada. El Fortín dominó el ST sin problemas pero el gol no llegó. San Lorenzo en una postura extraña, se dedicó a hacer tiempo, estirando cada jugada.
Sí hablamos de figura del partido, el nombre Thiago Almada se repite y seguramente seguirá repitiéndose. Con su gambeta, velocidad, pegada y sacrificio, fue el mejor jugador que tuvo Vélez en cancha. Generando peligro cada vez que tocó la pelota.
También hay que destacar el regreso de Lautaro Gianetti. Firme, seguro, criterioso a la hora de salir de abajo. Ganó mucho de cabeza y no se notó su falta de fútbol.
El Gringo sigue demostrando que este Vélez está para mucho más, por eso cada empate se siente como una derrota, porque uno sabe que cualquier partido es ganable.
@EmmanuelCiaccio
Foto @Velez

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