El trabajo que realiza Gabriel Heinze día a día es notorio y esto queda en evidencia en el transcurso de los partidos que Vélez debe afrontar en esta Superliga. Ayer la imagen fue clara, un equipo que te corta y no te deja jugar y cuando puede te lastima, siendo paciente.
Por la fecha 14 del torneo y ante un rival alternativo, Vélez dio cátedra. Lo pasó por arriba técnica y tácticamente al rival. Sin embargo los goles llegaron en la segunda mitad. Cuando ingresó la joya para desequilibrar. A los 23´Matías Vargas dominó la pelota en la izquierda del ataque, encaró hacia dentro y lo vio picar a Lucas Robertone a quien le puso un centro milimétrico a la cabeza para que tan solo deba rozarla e imposibilite al arquero rival sacarla. El fortín rompía el cero en la tarde de Liniers, un resultado que ya a esa altura era mentiroso, pero que luego podría aumentar. Pero siempre hay que sufrir. Lucas Hoyos, apenas llegó el gol, tapó una situación clara mano a mano para la locura del público. El local siguió manejando la bocha y Agustín Bouzat dominó en la derecha, traslado el balón en diagonal ingresando al área y le dio un pase encortado a Thiago Almada, quien definió fuerte al primer palo para poner cifras definitivas al marcador e ilusionar al pueblo velezano con poder pelear el campeonato después de 4 años.
@KevinTernavasio
Foto @Velez
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